Déjame. No te acerques. No intentes levantarme de esta lobreguez que me cobija. No quieras hablarme. No llenes mi oscuridad con una luz que dañaría mis ojos, un calor que mi piel ya no quiere sentir. Puede que antes no escuchara más que a tu voz, que mis ojos no conocieran otros rostros. Pero ahora... ahora me he dado cuenta de que la soledad no es tan amarga como el saber que ni una milésima de tu corazón me pertenece.
Mi vieja estrella... mi rostro necesita sombra, no es hermoso, ya no quiere ni intentar serlo. Ya no quiero ver tus tan apetecibles labios mientras los míos desean ser los que no son. Y ¿Sabes? Mi incesante llanto es cada vez más recomfortante. No quiero volver a estar a tu lado y a la vez sentir como esos violáceos amaneceres contigo no son más que mis imaginaciones. No quiero volver a sentir que mi mirada no puede apartarse de la tuya. No me obligues a seguir sufriendo...
No me culpes, tampoco puedes ofrecerme nada recomfortante. Así que si vienes a darme más dolor, déjame agonizar en paz.
Thirsty girl

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